Nacionales | Intento de robo

Con 8 años y un arma de juguete intentó robar una joyería

El hecho ocurrió el último sábado cerca de las seis y media de la tarde en un local ubicado en Avenida Del Libertador 145. Nicolás García, el dueño, vio que un chico se acercó a la reja de entrada al comercio y le permitió ingresar mediante un portero eléctrico al pensar que se trataba de un niño que pedía limosna.

“Abrí la puerta. Pensé que el nene me iba a pedir plata porque hay muchos chicos que están pasando necesidades. Me esperaba que me pida para comer o dinero”, relató García, en declaraciones a la prensa.

Lo que en principio parecía un simple pedido de ayuda o de comida, se convirtió en un intento de robo tan inesperado como extraño.

“Ya entró preguntando otra cosa. Me preguntó si tenía plata en la caja o si tenía cosas de oro. Yo le pregunté para qué los quería, si me los quería comprar. El chiquito me respondió ‘Es que yo, en realidad, yo, en realidad…’. Sacó el arma. Me dijo: ‘quiero que me des todo, quedáte callado y dame todo'”.

El comerciante de 30 años aseguró que en ese preciso instante pensó en su hija de 4 años y resolvió que tenía que actuar rápido y con una actitud parental.

“Yo no sabía si era de verdad o de mentira el arma. Dije, ‘el nene debe pensar que está jugando’. Pegué tres gritos para no entrar en batalla con él y lo acompañé hasta la puerta“, afirmó.

García aseguró haber sufrido una gran cantidad de robos en su vida como comerciante, incluso hasta llegó a ser víctima de un secuestro. De tal manera, advirtió que por algunos gestos del pequeño, notó que había recibido alguna especie de instrucciones delictivas.

“Tengo un par de años largos en joyería y cuando el ladrón es experto, cuando es un ladrón pesado, entra con gorra y ocultando la cara. Y el nene antes de sacar el arma, lo que hace en todo momento es bajar su mirada y correr su cara para el costado. Eso es para que cuando te citan de fiscalía o si fue un robo groso en la joyería te preguntan cómo era el ladrón y le puedas reconocer los gestos faciales. De esta manera, lo que él evitaba era en todo momento mostrarme la cara. Eso es la escuela de un ladrón viejo“.

García afirmó que al momento de sacar al niño a la calle, notó que el menor estaba siendo esperado por un adulto. Ese hombre no entabló conversación con el dueño del local y apenas se remitió a retirarse con el chico.

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