urbana - separar 2020
Regionales | Argentina

Enrique Pinti: "El coronavirus le dio una tregua a la grieta"

El humorista está refugiado en su casa en Buenos Aires desde el 11 de marzo junto a un primo, Roberto. Su edad -80 años-, la diabetes y "una pequeña insuficiencia renal", según sus palabras, lo ubican en el grupo de riesgo frente al Covid-19, y eso lo llevó a aislarse por voluntad propia cuando terminó la temporada de teatro con la obra Al fondo a la derecha.

Pasa los días leyendo y, principalmente, mirando series y películas en Netflix, como muchos argentinos. Intenta dedicarle varios minutos de cada día a caminar por el pasillo de su propiedad para sumarle un poco de movilidad a la cuarentena, pero ya está “harto” de hacerlo siempre bajo el mismo paisaje.

—¿Cree que el Gobierno Nacional está tomando las medidas adecuadas?

Creo que sí. Nosotros venimos con varias “ventajas”, entre comillas, porque esto no tiene ventajas. Es un lugar común decirlo: nos tocó en pleno verano, y tuvimos la posibilidad de ver lo que pasaba allá. Los mexicanos también tuvieron esa posibilidad y (Andrés Manuel) López Obrador dijo “salgan a la calle, coman en familia, ayuden a la economía mexicana”. Es un presidente elegido democráticamente en un país que tiene el 60 por ciento de pobreza. Entonces me parece que acá estamos haciendo las cosas bien. La actitud ha sido bastante buena. El presidente es un hombre prudente, te guste o no te guste, y lo que necesitamos es no volvernos locos. Este hombre por ahí larga un “estos pelotudos”, pero llega hasta ahí. Si hubiera estado Cristina la cosa era distinta.

—¿Qué hubiese pasado?

—Ella hubiera sido más enérgica, más insultante, histérica, de agarrarse los pelos. Lo bien que hace al no haberse pronunciado. Evidentemente la estrategia tiene que ser esa: que hable una persona tranquila, prudente y sensata. Ella es una mujer muy inteligente pero la soberbia la mata, y la vehemencia es terrible. En el caso de Alberto Fernández, él es la cara visible de un Estado y hace una buena dupla con Horacio Rodríguez Larreta, que también es un hombre prudente.

—¿Lo que está pasando ha permitido, aunque sea momentáneamente, cerrar la famosa grieta?

—Creo que sí, pero lógicamente se va a volver a abrir cuando esto se supere. Y se vienen las venganzas: “Me callé la boca por esto, pero ahora que se terminó te puedo mandar a la mierda porque hiciste esto, esto y esto”. Pero por lo menos es una tregua muy grande y es algo que le hace muy bien a todos, sobre todo a los más jóvenes, porque ellos han nacido prácticamente con la grieta.

—¿Cree que vamos a llegar a la situación crítica de Italia o España?

—No. Yo soy un pesimista optimista, siempre fui igual. En el fondo soy muy optimista pero tengo miedo a pasar por pelotudo, ¿entendés? Tengo como esa cosa de decir “esto es un desastre”, pero en el fondo digo “sí, sí, sí”. Esa doble personalidad que tengo, que no es de esquizofrénico ni nada por el estilo, me lleva a ser un bebé: creo en todo, por eso me enojo tanto después. Cuando a un pibe le prometés un caramelo y le das un sorete, el pibe te va a odiar para toda la vida. Eso me pasa con muchas cosas de la sociedad, y yo también tengo cierto grado de responsabilidad porque integro la sociedad.

—Entonces tiene la esperanza de que todo salga bien.

—Si por alguna negligencia o por la mala conducta social esto explota acá, sí que vamos a estar peor que ellos. Pero está muy bien lo que han hecho, han sido prudentes. Fueron a comprar respiradores, a habilitar otros centros que no sea el Malbrán, que estaba colapsado: hay cinco o seis puestos que no alcanzan pero vamos a empezar a tener idea de cuántos enfermos hay. Tengo esperanzas de que todo esto tiene que rendir. Más que nada por nuestra salud y por mi propia vida.

Fuente: Infobae

Dejá tu comentario