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Femicidio de Soledad Arrieta: era "agresivo y la insultaba delante de los niños", dijo una amiga sobre Servera

Gustavo Servera, ex esposo de Soledad Arrieta, es el único acusado por el homicidio de la joven madre. El próximo lunes 26 se espera continuar con la recepción de la prueba testimonial del caso.

La mañana del viernes se concretó en sede de los tribunales penales ordinarios del barrio Roca la segunda jornada del juicio por el homicidio de Soledad Arrieta acontecido el pasado 5 de febrero de 2018 en el Barrio Abel Amaya, que tiene como único imputado a Gustavo Servera. Entre los testimonios destacados de la fecha estuvieron los de tres amigas de la víctima.

La primera testigo fue una amiga de Soledad que la conoce en el año 2000, cuando ella va a trabajar a Puerto Deseado. También lo conoce al imputado Servera describiendo en aquel momento la relación entre ellos como buena. Luego de infidelidades Arrieta se vuelve a Comodoro. Cuando Arrieta le comenta que se había separado de Servera, ella no le creía. Cuando venía a visita a Arrieta presencia una escena en que él le dice “de dónde sacaste ese teléfono” de mal tono. Recuerda que ella le decía a Arrieta que se vaya de ahí y le ofrece su casa en Deseado, pero no se quería ir hasta poder sacar a los chicos, recordó. También le recordó que le aconsejaba que hiciera la denuncia a su amiga.

La segunda testigo también amiga de Arrieta, pero del templo Umbanda. Recordó que ambas pasaban por un proceso de separación y que se fue a vivir a la casa de Arrieta. Empezaron las agresiones de parte de Servera hacia Arrieta, entonces se tuvieron que mudar al quincho. La conducta del imputado era “agresivo, prepotente y la insultaba delante de los niños”. Mencionó que estaban tranquilas cuando el imputados e iba a trabajar, cuando regresaba ponía a los nenes en contra de la madre, le revisaba la cartera y le sacaba la billetera, la dejaba sin plata. Una vez entra al quincho y Servera la estaba golpeando a la víctima, y otra vez Arrieta iba adelante y regresaba toda arañada y con marcas ene l cuello. “Vámonos de acá le decía” ella a Arrieta ya que “era como que estaba presa en el quincho”.

Así la tercera testigo, también amiga de la víctima al compartir el culto Umbanda, recordó que este último tiempo Soledad “había tenido un cambio rotundo”. Cada vez eran mayores los problemas y conflictos en la pareja. “Llegó un momento que Soledad se cansó y se fue a vivir al quincho”. Ahí empezó la presión económica de él hacia ella. Servera entraba y la trataba de cualquiera. Dos o tres días antes del homicidio se quedó a dormir en el quincho ya que estando acompañada se sentía más tranquila Arrieta, aseguró.

El próximo lunes 26 se espera continuar con la recepción de la prueba testimonial del caso.

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