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Fiestas Patrias en Chile: por qué se celebra el 18 de septiembre

La tradición comenzó a fines del siglo XIX y perdura. Para celebrar el "cumpleaños de la Patria" en Chile, miles de habitantes se reúnen en el parque O'Higgins de Santiago para compartir juegos, escuchar música en vivo, bailar y disfrutar de comida típica. 

El centro de los festejos en el parque O'Higgins es la treintena de fondas, locales instalados y autorizados para la ocasión, construidos con palos, ramas de eucalipto y techos de totora. La gente concurre allí en busca de empanadas, anticuchos y otros platos típicos. Y,también, para moverse al ritmo de la cueca, el baile tradicional chileno.

Al igual que en Perú, en Chile la gran fiesta nacional se conmemora como Fiestas Patrias, con más de un día de festejo. El año pasado, unas 200 mil personas participaron de esta celebración en Santiago. ¿Pero por qué el día clave de las Fiestas Patrias de Chile es un 18 de septiembre? Por qué el 18 de septiembre Desde 1808, Fernando VII había sido depuesto de su trono español por el francés José I. Bonaparte, hermano mayor de Napoleón Bonaparte, al frente este último del imperio francés que estaba en guerra con España. Las colonias latinoamericanas no querían saber nada con los franceses.

En ese contexto, en la mañana del 18 de septiembre de 1810, unos 500 vecinos de Santiago se reunieron en “cabildo abierto”. Para la tarde, habían nombrado una Junta de Gobierno, presidida por el gobernador interino Mateo de Toro y Zambrano, de 83 años. La Junta, al igual que la de Buenos Aires, juró fidelidad al depuesto Fernando VII

Y es ese 18 de septiembre de 1810, la del “cabildo abierto” y el nombramiento de la Junta de Gobierno (con parecida forma y contenidos que la jornada del 25 de mayo de 1810 en el Cabildo de Buenos Aires), la que Santiago y toda la nación de Chile festeja como su fecha patria por excelencia. Una curiosidad de la historia chilena lo marca que, entre los años 1818 y 1823, se celebraron 3 fechas patrias cada año: el 12 de febrero, el 5 de abril y el 18 de septiembre. Y las tres son fechas claves en su historia, claro.

El director supremo Ramón Freire abolió el festejo del el 5 de abril como fecha patria en el año 1824. Y en el año 1837, el presidente Joaquín Prieto, dispuso que solo “el 18”, como lo llaman los chilenos, fuera fiesta nacional

Aunque la Junta de Gobierno de 1810 no declaró la independencia de Chile, al año siguiente los chilenos nombraron un Congreso Nacional y dieron pasos mucho más firmes en esa dirección que sería irrevocable. Como en otros lugares de América Latina era evidente que, aunque los políticos locales esperaban el resultado de los conflictos entre Francia y España (donde Bonaparte mantenía preso al monarca español), cada día que pasaban pensaban más en un país libre y soberano.

En mayo de 1814, Fernando VII volvió altrono de España una vez liberado por Bonaparte y terminado el conflicto. Habían pasado 6 años de incertidumbre y el monarca español no dudó en lanzar una campaña militar realista para retomar el control de las colonias hispano americanas. La derrota de Bernardo O'Higgins en Rancagua, el 2 de octubre, marcó el final de la llamada Patria Vieja.

Tras reagruparse desde los dos lados, los patriotas chilenos con su ejército, comandados por José de San Martín y su Ejército de Granaderos a Caballo, libraron contra los españoles la épica batalla de Maipú, el 5 de abril de ese año 1818. De donde viene la otra fecha clave de Chile: el 5 de abril.

Maipú no sólo fue determinante para la Independencia de Chile, sino para la consolidación de sus hermanos rioplatenses que festejaron el triunfo en la calles de Buenos Aires una vez conocida la noticia. También marcó el rumbo de San Martín hacia Perú, el virreinato más poderoso de la región donde esperaban 30 mil soldados españoles, que serían derrotados por las estrategias de San Martín y de Simón Bolivar.

La batalla de Maipú fue un largo día de combates y de muertes que se dio a 10 kilómetros de Santiago en la zona conocida como Los Cerrillos del Maipo y que ha sido estudiada por su alto valor estratégico. Concluida la batalla, el convaleciente patriota chileno Bernardo O'Higgins llegó al frente y de ese hecho histórico viene el abrazo con José de San Martín que se ilustra en cuadros de la época.

Aunque la histórica ciudad de Santiago ya quedaba definitivamente libre, el último bastión español, en el sur, en Chiloé, recién cayó tras la batalla de Bellavista, en 1826.

FUENTE: Clarin

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