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Hipertensión: la enfermedad que afecta al 35% de la población

Un sobrecito de 5 gramos, de sal –de esos que ofrecen en los bares o mandan en las viandas– es la cantidad total de sodio que debería incorporar un adulto por día. Sin embargo, en general se ingiere hasta cuatro veces más y eso impacta directamente en el desarrollo de la hipertensión arterial. Para generar conciencia sobre la importancia de atender a los factores de riesgo, es que hoy se celebra en el Día Mundial de la Hipertensión.

Un tercio de la población padece el aumento de la fuerza de presión que ejerce la sangre sobre las arterias de forma sostenida. Pero se estima que solo la mitad de las personas cuenta con el diagnóstico de la enfermedad.

Ocurre que una de las características es que es silenciosa. Cuando la hipertensión se manifiesta con un síntoma –infarto al corazón, sangrado cerebral, rotura de aorta– ya es tarde, por eso especialistas insisten en que lo ideal es mantener bajo control los factores de riesgo. La fórmula perfecta es la disminución del consumo de sal y bebidas alcohólicas, y una mayor incorporación de alimentos ricos en potasio y de actividad física en la rutina.

“El hipertenso que viene a la consulta tiene serios problemas de alimentación, consume tres o cuatro veces el sodio que debería ingerir. Tienen una dieta en base a empaquetados, y hay que tener presente que mientras más industrializado esté un alimento, más contenido de sal tiene”, apuntó la cardióloga Sonia Costantini.

Reducir el consumo de sodio beneficia a las paredes de las arterias, baja la presión arterial. “No sólo se recomienda bajar la cantidad de sodio, sino aumentar los alimentos que tienen potasio, como la papa, la ciruela, el hinojo, el tomate, el melón, la sandía y la banana”, amplió. En ese sentido, indicó que lo ideal es llevar adelante una dieta DASH (corresponde a las siglas en inglés de Enfoques Alimentarios para Detener la Hipertensión) que es baja en sal y alta en frutas, vegetales, granos integrales, lácteos bajos en grasas y proteínas magras.

Incluso, la alerta por el consumo de sodio alcanza a la población infantil. “La sal es un problema de los padres. Tenemos que entender que los niños no necesitan los agregados de la sal y la azúcar. Incluso crecer sin eso, los haría consumir menos en la adultez.

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