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Hoy, 17 de octubre, se celebra el Día Mundial de la Lucha Contra el Dolor

El año 2020 ha sido declarado como el año internacional de concientización sobre la "Prevención del Dolor" por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, máximo referente internacional en el tema.

Cuando el dolor se prolonga en el tiempo luego de la curación o del fin de la lesión que lo causó, deja de tener utilidad y pasa a considerarse dolor crónico. Las estadísticas actuales indican que en más del 50% de las consultas los pacientes reportan dolor. Con el agravante de que una de cada cinco personas padece dolor crónico de más de 3 meses de duración en intensidades que van de moderado a grave. Y más preocupante todavía es el hecho de que una de cada tres personas que padecen dolor crónico no puede desarrollar una vida normal o mantener una buena calidad de vida debido a la condición invalidante del dolor.

Si bien hay tratamientos para el dolor agudo, lamentablemente para el dolor crónico los tratamientos son bastante más esquivos y no siempre efectivos. Cerca del 80% de la población mundial no cuenta con acceso o tiene acceso insuficiente al tratamiento del dolor crónico moderado o severo. Y cada año millones de personas en todo el mundo padecen dolor intenso sin recibir el tratamiento adecuado (datos de la Organización Mundial de la Salud).

Todo esto se ha agravado por la realidad de la pandemia del Covid-19 y el confinamiento obligado por la cuarentena, porque en estos pacientes el impacto psicológico es aún mayor. A la preocupación de perder el acceso a los tratamientos, se le suma que los cambios en las rutinas exacerban las emociones negativas o displacenteras. Aumentan el miedo, la ansiedad y la depresión, agravándose al cuadro doloroso y, así, se deteriora aún más la calidad de vida.

Las posibilidades de desarrollar dolor crónico se pueden reducir llevando un estilo de vida saludable. Por otro lado, el control efectivo del dolor agudo permite reducir las posibilidades de transición al dolor crónico. ¿Cómo? Empleando un abordaje multimodal que incluya fármacos analgésicos, terapia física, dieta balanceada, control del estrés y, a veces, asistencia psicológica.

Si bien se ha avanzado a grandes pasos en el estudio del dolor, es notable todo lo que falta aún para comprender el modo en que el sistema nervioso participa en la percepción, el control y también el bloqueo del dolor.

En los últimos años ha habido un gran crecimiento de grupos de investigación enfocados en el estudio de los mecanismos y de los procesos bioquímicos y moleculares que controlan el dolor tanto a nivel del sistema nervioso periférico como del sistema nervioso central. En Argentina, principalmente, se ha organizado la Red de Investigación Traslacional en Dolor, de profesionales dedicados al estudio y tratamiento del dolor, que está integrada por investigadores del CONICET y también médicos clínicos, con la idea de que lo que se hace en el laboratorio tenga posibilidades de traslación lo más rápido posible para beneficio de los pacientes.

La sociedad debe tomar conciencia sobre el impacto que el dolor tiene en la vida de los pacientes y también sobre la necesidad imperiosa de facilitar el acceso a los tratamientos disponibles.

Porque cada vez se hace más evidente que, el dolor cuando se cronifica requiere para su control de la participación activa del paciente que lo sufre. Será con su aporte que se podrán obtener logros significativos, y fomentar el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas y de prevención.

Por Florencia Coronel y Marcelo Villar

Investigadores del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Medicina Traslacional CONICET – Universidad Austral.

FUENTE: Universidad Austral

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