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La obra Lote 4 reinaugurada en el Centro Cultural

Los artistas Cristina Morales, Emanuel Díaz Morales, Viviana Miranda y Mercedes Dutto reinauguraron ayer la muestra Lote 4 en el Centro Cultural de Rada Tilly,  que comenzó el 13 de marzo y se extenderá hasta el 9 de abril. Este martes a las 14 habrá una visita guiada para los dos escuelas de la localidad.

La reinauguración se hizo porque en la primera edición no estaban todavía los catálogos que hacen un recorrido por las distintas locaciones en donde estos artistas patagónicos estuvieron. En sus páginas se explica todo el proyecto del grupo que empezó a gestarse en 2012.
El objetivo fue trabajar en ciertos espacios del paisaje patagónico que los artistas concibieron como base de experimentación y lugar de exhibición. Es que realizaron trabajos in situ, fotografías y videos como medios que les permitieron concretar muestras de distinta naturaleza y sin público.
“La gente que viene no se encuentra con una muestra formal. En octubre hicimos un anticipo de lo que se puede ver ahora, que es la presentación de todo el proyecto. Trabajamos en espacios de las afueras de Comodoro, espacios abandonados, para trabajar allí”, dijo Cristina Morales.
“En esos lugares hicimos desde muestras individuales sin público hasta intervenciones en los espacios que recorríamos. Esas intervenciones podían ser individuales o grupales, con una idea o un proyecto colectivo. Proponíamos una idea y todos la llevábamos a cabo en ese lugar”, explicó la artista.
“El martes a las dos de la tarde vamos a hacer una visita guiada para las escuelas de Rada Tilly. Van a venir un grupo de chicos que consideramos que es lo más interesante, porque hay que educar desde abajo. Los chicos entienden a la perfección, aunque sean muy chiquitos”, dijo Cristina Morales.
En el catálogo, los autores escriben: “nuestra intención como grupo fue buscar en el territorio que habitamos posibles intersticios donde accionar estéticamente, y generar posibles espacios de exhibición para nuestras producciones. Pensar el paisaje y su arquitectura, también como construcción simbólica, nos posibilitó resignificar lo inhóspito y la desolación”.
“Los lugares han sido numerados a partir de un orden cronológico en nuestro recorrido. En la cocina del grupo sabemos nombrarlos por alguna referencia a su forma, estado  función pasada. De la misma manera en que se nombra a las cosas o cuestiones que se vuelven conocidas y habituales en el universo personal”, detallan.
“Repasamos sobre cada locación y sus tiempos transformados hasta el abandono. Entendemos que los hallado es sólo el aspecto más elemental, arraigad, inflexible por su materialidad e imposible de borrar”, señalan los autores. “Lote 4 propone habitar y reconocer el territorio andado”, indican.

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