Las intensas precipitaciones registradas entre el viernes y el sábado volvieron a poner en jaque la delicada infraestructura urbana de Comodoro Rivadavia. Uno de los puntos más críticos se vivió en la zona norte de la ciudad, específicamente en el barrio Los Tilos, ubicado en el sector de Kilómetro 3, un área históricamente marcada por la vulnerabilidad geológica debido a los constantes e imprevistos movimientos de suelo del Cerro Hermitte.
En esta oportunidad, el agua actuó como un implacable agente erosivo, generando severos socavones en las calles del sector. La indignación y el desánimo se hicieron sentir rápidamente entre los residentes, quienes observaron cómo el despliegue de las maquinarias viales y el esfuerzo municipal resultaron insuficientes ante la fuerza de la correntada.
El agua se llevó el remedio provisorio
Apenas se intensificó el temporal, cuadrillas y máquinas de la Municipalidad se hicieron presentes en el barrio para rellenar de manera urgente las grietas y hundimientos que amenazaban la circulación y la estabilidad de los terrenos. Sin embargo, la solución duró un suspiro.
"Entre las placas de cemento que unen las calles, la lluvia corrió toda la tierra que colocó la Municipalidad para tapar y los pozos volvieron a quedar completamente al descubierto", manifestaron con impotencia los vecinos de Los Tilos.
El suelo arcilloso, característico de las faldas del Cerro Hermitte, cedió ante el flujo constante del agua, lavando el material de relleno inyectado horas antes. El peligro de que el agua continúe filtrándose en el subsuelo y socave las bases de las viviendas mantiene en vilo a las familias, que aún cargan con el fantasma de los desplazamientos de tierra previos en la zona.
El agua se llevó el remedio provisorio
Apenas se intensificó el temporal, cuadrillas y máquinas de la Municipalidad se hicieron presentes en el barrio para rellenar de manera urgente las grietas y hundimientos que amenazaban la circulación y la estabilidad de los terrenos. Sin embargo, la solución duró un suspiro.
"Entre las placas de cemento que unen las calles, la lluvia corrió toda la tierra que colocó la Municipalidad para tapar y los pozos volvieron a quedar completamente al descubierto", manifestaron con impotencia los vecinos de Los Tilos.
El suelo arcilloso, característico de las faldas del Cerro Hermitte, cedió ante el flujo constante del agua, lavando el material de relleno inyectado horas antes. El peligro de que el agua continúe filtrándose en el subsuelo y socave las bases de las viviendas mantiene en vilo a las familias, que aún cargan con el fantasma de los desplazamientos de tierra previos en la zona.
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