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Para fin de siglo, el océano será casi tres veces más ácido a causa del CO2

El océano es el principal captador del dióxido de carbono que emiten los combustibles fósiles a la atmósfera, por lo que es un gran regulador de la temperatura de la tierra. No obstante, esta función está disminuyendo su pH a tal nivel que se estima que para el 2100 el mar será 170% más ácido. Esto podría traer diversas consecuencias para la biodiversidad marina que aún no se conocen.

“El planeta azul”, es el seudónimo del planeta tierra debido a su considerable composición de agua. Tres cuartas partes del globo corresponden a este manto líquido que funciona como regulador del incremento de la temperatura del planeta, que ha ido en alza desde la era preindustrial hasta hoy.

Esta función que realizan los océanos también ha causado algunas alteraciones en su equilibrio ecosistémico. Cristian Vargas, oceanógrafo y académico de la Universidad de Concepción se refiere a este fenómeno como algo que “es totalmente atribuible al aumento de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera por causas antropogénicas, es decir, provocadas por el ser humano”.

“El dióxido de carbono, uno los Gases de Efecto Invernadero (GEI) se disuelve en el mar, y para regularse en la columna de agua baja su pH, es decir, aumenta su nivel de acidez. Con esto disminuyen los carbonatos que es el elemento que conforma el exoesqueleto de numerosas especies como las conchas y estructuras calcáreas de diferentes moluscos”, explica.

El último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), el comité científico asesor de la ONU, sobre océanos y criósfera, señala que las aguas marinas han absorbido un 90% del exceso de calor en la atmósfera de la tierra, y entre el 20% y 30% de las emisiones de carbono.

De hecho, la alteración del pH de los océanos no sólo afecta directamente a un grupo de especies, sino que podría alterar la cadena alimenticia dada por la interacción de plantas marinas y animales, generando un cambio de comportamiento. En ese sentido, algunos peces podrían gastar más energía en regular su pH interno que en alimentarse.

“Estamos en presencia de un fenómeno que es diez veces mayor que cualquier evento en los últimos 55 millones de años, por lo tanto, no tiene precedentes y sólo nos queda investigar para modelar cómo reaccionarán las especies en el futuro”, señala Vargas.

Es más, según el investigador, que fue parte del grupo de científicos que participó en la elaboración del último informe del IPCC, “Se estima que para 2100 el océano sea un 170% más ácido”.

Fuente: La Tercera

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