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Por ordenanza buscan eliminar el trabajo con perros en Bariloche

 La concejal Cristina Painefil entiende que la labor con perros está naturalizada, pero "que está mal". El intendente respalda la idea, pero reconoce que los turistas buscan la foto y que es delicado erradicar a los trabajadores "de un día para otro".

No llegan a una veintena. La mayoría está en el Centro Cívico, y trabajan en dos turnos, rotando. Además, hay en el cerro Otto, en Catedral, en Punto Panorámico, en la parroquia San Eduardo y en la iglesia Catedral.

El intendente Gustavo Gennuso fue consultado sobre su posicionamiento al respecto y dijo que está a favor de retirar a los canes de los lugares públicos, por lo que recordó que la concejala de su bloque, Cristina Painefil, está trabajando desde hace tiempo en una ordenanza regulatoria y que le pondrá a fin a mediano plazo a la actividad.

“Cada vez que cruzo la plaza veo a los perros y me preocupa el tema, pero por otro lado también veo a los turistas que se sacan la foto, el turista busca esa postal. Entiendo que no se puede sacar a los fotógrafos de un día para otro porque son fuentes de trabajo, por eso el proyecto de Cristina Painefil plantea que se registre a los perros y que una vez que mueran no se los pueda reemplazar más”, dijo Gennuso.

La iniciativa en cuestión fue formulada hace dos años y se encuentra en tratamiento, actualmente en la Comisión de Turismo. Según la autora, ya ha habido diferentes reuniones con los fotógrafos, quienes por supuesto se oponen a la extinción del trabajo con perros, pero que ha logrado avances en materia de control y protección.

En caso de aprobarse el proyecto, se regularía la actividad, para eso se creará un registro de fotógrafos que trabajan con caninos, se colocará un chip a cada uno de los San Bernardo, habrá que utilizar perros mayores a un año de edad, con vacunación obligatoria del mismo y normas de higiene.

Además, permitiría a cada fotógrafo tener un solo animal al mismo tiempo (solo circunscripto a perros), por el lapso de tres horas y prohíbe la actividad sobre la Plaza Expedicionarios al Desierto del Centro Cívico, aunque sí la permite en las inmediaciones. Además, la idea busca ponerle fin a la actividad, por lo que en caso de aprobar la ordenanza, cada fotógrafo podrá trabajar mientras el perro actual viva. Una vez extinto el perro, se daría de baja la habilitación.

Fuente: El Cordillerano

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